Tener una visa mexicana no garantiza el ingreso al país. Las autoridades migratorias cuentan con mecanismos para impedir el ingreso de ciudadanos extranjeros, aun cuando cuentan con autorización previamente otorgada, explicó Tonatiuh Guillén, excomisionado del Instituto Nacional de Migración (INM).
El exfuncionario sostuvo en entrevista con Excélsior que la negativa para impedir el ingreso de un extranjero a territorio mexicano se da a través de procedimientos que, aunque suelen pasar inadvertidos, producen un efecto similar al de los recientes retiros de visas de Estados Unidos a mexicanos políticamente expuestos.
Actualmente para entrar en territorio mexicano, el gobierno exige visa a 135 países: 55 de África, 42 de Asia, 19 de América, 10 de Europa y 9 de Oceanía.
Los ciudadanos de Estados Unidos están exentos de tener visa para entrar a México, según información oficial del INM, dependencia de la Secretaría de Gobernación.
Marco legal migratorio
La Ley de Migración faculta al Instituto para emitir alertas migratorias y cancelar condiciones de estancia cuando un ciudadano extranjero incurra en violaciones a las leyes nacionales, ejerza actividades no autorizadas para su condición de estancia (como realizar labores remuneradas con visado de turista), o represente un riesgo para la seguridad nacional.
Entre enero y octubre de 2025, según informes de la Unidad de Política Migratoria del INM, México negó la entrada a 14 mil 175 extranjeros en distintos aeropuertos del país. La mayoría por no acreditar motivos de viaje, recursos, lugar de hospedaje o por alertas migratorias.
El 50 por ciento de los rechazados son de nacionalidad colombiana. Le siguen nacionales de Ecuador, Venezuela y Perú.
El término que se ocupa para las personas que no pueden entrar a México a pesar de contar con visa se denomina “inadmisibilidad”. El número de personas extranjeras que son devueltas desde puntos de entrada, principalmente de aeropuertos como la Ciudad de México, Cancún y Guadalajara, promedia entre 20 mil y 40 mil inadmisiones anuales.
Tonatiuh Guillén señaló que el sistema mexicano combina el requisito de visa para determinadas nacionalidades con criterios para su otorgamiento y, posteriormente, con facultades de los agentes migratorios para autorizar o rechazar el ingreso en puertos y aeropuertos.
De acuerdo con el exfuncionario federal, el hecho de contar con una visa no necesariamente garantiza el ingreso a México.
Al llegar al país, los extranjeros pueden ser sometidos a una revisión en la que se solicitan documentos relacionados con su viaje, estancia en el territorio nacional y otros requisitos.
“Hay un nivel de restricción para el otorgamiento de visas”, explicó.
Guillén señaló que esta situación adquiere particular relevancia en el caso de ciudadanos de algunas naciones latinoamericanas, para quienes obtener una visa mexicana puede resultar más complicado.
Además, recordó que durante su experiencia como comisionado del INM, detectó casos en los que personas que ya contaban con una visa expedida por un consulado mexicano en el extranjero eran devueltas al llegar al país.
Según explicó el excomisionado, una parte del problema podía estar relacionada con la discrecionalidad de los agentes migratorios al momento de realizar las revisiones.
En algunos casos, indicó, esa discrecionalidad podía obedecer a errores o desconocimiento de los propios funcionarios, pero también existía la preocupación de que pudiera utilizarse como mecanismo de extorsión.
Guillén relató que las autoridades del INM llegaron a detectar patrones inusuales en los rechazos.
Como ejemplo hipotético, mencionó que, si de 100 personas rechazadas 80 fueran colombianas y 70 de ellas hubieran sido devueltas por los mismos agentes, esto ameritaría una supervisión administrativa.
El exfuncionario federal también señaló que un rechazo en la entrada a México puede tener consecuencias posteriores para quienes fueron rechazados por México.
Similitudes con el modelo estadounidense
Una de las principales similitudes con el retiro de visas de Estados Unidos a distintos personajes públicos de México –gobernadores, legisladores–, es que el rechazo de ingreso a México regularmente queda registrado en el expediente migratorio de la persona.
Si en el expediente de una persona queda que se le negó el ingreso a México, lo más probable que suceda es que si en otra ocasión solicita una visa, se la va a negar”, explicó.
De esta manera, aunque México no necesariamente haga público que una persona perdió su visa o que se le negó el ingreso, el resultado práctico puede ser similar a lo que está operando Estados Unidos: el extranjero no puede entrar al territorio nacional.
La diferencia, señaló Guillén, es la visibilidad de los casos.
“Mientras que los recientes retiros de visas estadunidenses a figuras políticas han adquirido notoriedad pública por el contexto en el que ocurren, en México los rechazos en aeropuertos y otros puntos de entrada suelen permanecer como procedimientos administrativos individuales”.
Tonatiuh Guillén resaltó que el retiro de visas en Estados Unidos no es, por sí mismo, un fenómeno nuevo ni extraordinario, ya que ese país retira ese documento de manera cotidiana.
Incluso mencionó que en los cruces fronterizos entre México y Estados Unidos el retiro de las visas ocurre continuamente.
El retiro de visas estadunidenses ocurre por diferentes motivos, incluso por cuestiones administrativas y sin que necesariamente exista una sospecha pública previa sobre determinada persona”, comentó.
El excomisionado también dijo que este fenómeno adquiere una dimensión diferente cuando los retiros involucran a figuras políticas y aparecen en un contexto de investigaciones relacionadas con posibles actividades ilícitas.
“En esos casos la decisión adquiere una mayor relevancia pública. Hay un contexto de sospecha de actividades, pues, irregulares, para ponerle su nombre, en figuras políticas”, expresó.
El exfuncionario federal agregó que las investigaciones que autoridades estadunidenses realizan sobre posibles delitos relacionados con México contribuyen a que los retiros de determinadas visas sean más visibles.
Sobre una comparación de la política migratoria mexicana respecto a la estadunidense, consideró que no es necesariamente más flexible.
Frente a la percepción de que México mantiene una política migratoria más laxa que Estados Unidos, el especialista rechazó esa idea.
“Solamente hay que ver la lista de países que tienen requisito de visa para entrar a México y así se puede determinar la flexibilidad”, sostuvo.
Y agregó que deben sumarse los requisitos que México establece para los visitantes y las estadísticas de rechazos en aeropuertos.
“Ahí está el retrato”, concluyó.
Excélsior
